Una vida sin abrazos, sin besos, sin saltos de alegría todos juntos por una buena noticia, sin absoluta libertad para ir donde decidamos, sin poder ver a los nuestros cuando queramos, familia, amigos, parejas, vecinos…
Miedo, angustia, agobio, nervios… ¿me tocará a mí? ¿Se lo pasaré a los que quiero? ¿Y si voy a ese evento? ¿Pasará algo? Preguntas, preguntas, dudas… Yo intento no pensar en ello porque sino es imposible que pasen los días, pero hay veces que esas preguntas se cuelan sin permiso.
Odio en la televisión, grupos divididos, gente que niega todo, gente que se lo cree todo, gente que no sabe qué creer…
Esto es lo que nos ha tocado vivir. Me gustaría pensar que esto serviría para que la humanidad saliese reforzada, para que aprendiésemos de nuestros errores, para que pudiésemos mejorar como personas… pero lo que veo por la calle, lo que veo en la tele, en los periódicos o lo que escucho con mis propios oídos me hace darme cuenta de que eso no va a pasar.
La humanidad ha pasado por guerras, hambrunas, por otras epidemias mucho más letales que esta y seguimos igual, ¿por qué iba a ser diferente ahora?
Perdonadme por este tono tan pesimista, sabéis que yo normalmente soy una persona positiva y alegre. Pero hoy es uno de esos días en los que veo todo más bien tirando a negro.
Cuidaos mucho, por favor. Esperaré a poder volver a abrazaros a todos sin miedo. Porque como todo en esta vida, esto también pasará.